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Gijón Card, tarjeta de descuentos y beneficios para viajar ahorrando



Las tarjetas turísticas son, sin dudas, una excelente opción para visitar determinados destinos, conocer todo lo que se pueda, disfrutar de las principales atracciones del lugar y, en algunos casos, realizar compras, comer y beber sin gastar demasiado dinero.

Es así que muchas ciudades de España y el mundo han decidido a ofrecer a los viajeros este tipo de pases y Gijón no quiso quedarse atrás. Por ello, cuenta con su Gijón Card que se presenta como “la manera más ventajosa de disfrutar” del destino.

Claro, dado que la misma incluye una serie de recursos gratuitos, así como numerosos descuentos, ofertas culturales, de ocio y servicios de la ciudad.

Para ello, existen tres opciones: la tarjeta de un día de validez por 10 euros, la de dos por 12 y la de tres por 15 euros. Además, también es posible adquirir una tarjeta familiar.

Cabe destacar que, tras su activación, el pase caduca a las 24 horas del día, del segundo día o de la tercera jornada. Además, se trata de una tarjeta de contacto y, por tal motivo, bastará con aproximarla a los lectores mecánicos ubicados en los autobuses municipales y en los museos.

Pero ¿Cuáles son los beneficios de la Gijón Card? Pues el acceso gratuito a los museos de la ciudad, al Jardín Botánico Atlántico, al Casino de Asturias, a una visita audioguiada por la ciudad, al uso de una bicicleta por tres horas y al Transporte público urbano (líneas convencionales urbanas y rurales y líneas nocturnas o búhos).

Además, la tarjeta ofrece descuentos en restaurantes, bares, pubs, excursiones, alojamiento, bus turístico, alquiler de complementos y en centros de entretenimiento y atracciones. Pero también existen interesantes descuentos en Museos de Asturias.

¿Dónde adquirir la Gijón Card? En los Puntos de atención InfoGijón, a través de la web o telefónicamente.

Extremadura




A ninguno le extrañará saber que España sea considerada uno de los mejors paíases del mundo para visitar castillos.

Durante la edad media las guerras entre cristianos y musulmanes se intensificaron en toda la penísula ibérica. Uno de los focos más calientes de estas luchas tuvo lugar en Extremadura, especialmente en Badajoz y Cáceres.

Hoy me gustaría proponer una ruta por los que considero los mejores castillos extremeños:

Olivenza
Olivenza es una ciudad de la provincia de Badajoz. Se encuentra justo junto a la frontera de Portugal y en varias ocasiones los portugueses la han reclamado como parte de su territorio, sin embargo pertenece a la jurisdicción española desde el año 1801.

El Castillo de Olivenza es una impresionante fortaleza templaria adaptada a partir de un castillo musulmán tomado en 1228. Grandes paredes y torres cuadradas marcan su silueta. Está en un estado de conservación excelente.

Fregenal de la Sierra
Este castillo se encuentra al igual que el anterior en Badajoz y servía para vigilar la ruta a Sevilla. Sus altos muros y sus siee torreones comparten protagonismo con las agujas de la iglesia.

La primera fortaleza que existió en esta localización fue romana, más tarde les siguieron los visigodos y los moros. Una vez que Fernando III quitó las tierras a los musulmanes el castillo se les entregó en 1283 a los templarios. El castillo fue itulizado hasta 1808 por las tropas de Napoleón.

Trujillo
Probablemente se trate del castillo más visitado de Extremadura. En el siglo XVI Extremadura era una región muy pobre que había sido castigada por las guerras. Trujillo como muchos sabréis es también muy conocida por haber sido la cuna de consquistadores de la talla de Francisco Pizarro. Toda la ciudad se encuentra bajo la protección de las murallas.

Castillo de Floripes
Esta fortaleza del siglo XV se encuentra parcialmente sumergida. Cercano a la pequeña ciudad de Garrovillas de Alconétar en Cáceres, se realizó un proyecyo en 1969 que dejó al castillo inundado. Aún así la torre principal sigue elevándose sobre las aguas y cuando hay tiempos de sequía se puede contemplar parte su estructura gótica.

Supuestamente los orígenes son romanos, visigodos y musulamanes, pero no hay posibilidades actualmente para realizar excavaciones arqueológicas que nos ofrezcan más información.

El Monasterio Fortificado de Santa María de Guadalupe
España era un lugar difícil durante en la Edad Media, y los monjes no eran desde luego inmunes a la violencia. La ciudad de Guadalupe, en Cáceres, además de ser Patrimonio de la Humanidad guarda el que fuera durante siglos uno de los monasterios más importantes del país. Fundado en 1340, fue un centro relevante centro de estudios, especialmente en medicina.

No podemos perdernos el recorrido alrededor de sus altas torres, el silencio de sus claustros, sin olvidarnos de disfrutar de las pinturas de Zurbarán. Además debemos recordar que es un importante centro de peregrinación por su importante Vírgen negra.

Ruta por Cantabria: San Vicente de la Barquera




A diez kilómetros de Comillas, siguiendo nuestra ruta por la costa cántabra, encontramos San Vicente de la Barquera: otro encantador pueblo con un interesantísimo pasado medieval y rodeado de unos paisajes de gran valor ecológico.

“Por el puente de San Vicente pasaron palomas veinte”. Con esta cancioncilla me preparaba, cada vez que visitaba la villa hace algunos años, para cruzar el Puente de la Maza que atraviesa su ría. El siguiente paso era coger aire para tratar de aguantar la respiración durante el tiempo que el coche tardase en cruzar su más de medio kilómetro de longitud, y pedir un deseo.

Y es que San Vicente es un lugar muy ligado a los recuerdos de mi niñez. Sus leyendas me perturbaban. La más famosa sostiene que en tiempos de la invasión sarracena, se vio llegar desde el mar una barca sin tripulación, ni remos, ni velas ni timón, guiada únicamente por una imagen de la Virgen que a día de hoy se guarda en un pequeño santuario junto al puerto.

Las leyendas sobre los avistamientos del “Culebre” no se quedan atrás. De este personaje que compartimos también con la mitología asturiana, dice nuestra tradición que vive en los acantilados de la villa, y no duda en comer niños y hombres que osen molestarlo o robarle sus tesoros.

Dejando a un lado las leyendas, una de las imágenes más conocidas de San Vicente de la Barquera es la idílica estampa que sus barquitas de colores componen en la ría. En días soleados, esa imagen es motivo suficiente para regalarse una visita a este precioso pueblo de pescadores.

Y si nos adentramos en las empinadas cuestas de su centro histórico, descubriremos tesoros de ese pasado medieval que antes mencionaba. El castillo del rey, junto con los restos de murallas (ambos reconstruidos en numerosas ocasiones a lo largo de la historia), son los vestigios de mayor interés que aún se conservan de la Alta Edad Media. Pasear por sus calles de piedra, atravesando a nuestro paso las antiguas puertas que antaño cruzaban los peregrinos, así como los restos de un antiguo hospital en el que se les daba cobijo, es una experiencia que no tiene precio.

Podemos terminar nuestro paseo en la Iglesia de Santa María de los Ángeles, construida entre los siglos XIII y XVI, y uno de los mejores ejemplos del gótico en Cantabria. Situada en un alto que domina todo el pueblo, cuenta con tres puertas de acceso de las cuales la más importante es la meridional, de seis arquivoltas profusamente decoradas con iconografía de la época, y mirando en dirección a Finisterre.

Son muchas las cosas que ver en San Vicente de la Barquera, pero si el tiempo apremia, no podemos abandonar la zona sin dedicar al menos un día a disfrutar sus larguísimas playas. Una recomendación personal: saliendo un poco del pueblo, id a Oyambre, playa que toma su nombre del Parque Natural en el que tanto San Vicente como ésta se ubican, y de una belleza excepcional.

Ya conocemos un poco más de San Vicente de la Barquera, uno de los pueblos más bonitos y pintorescos que encontramos en nuestra ruta por la costa de Cantabria

Ruta por Cantabria: la Cueva de El Soplao




Cueva de El Soplao: una verdadera maravilla de la naturaleza que encontramos a escasos 15 kilómetros de San Vicente de la Barquera.

La llaman “la Capilla Sixtina” de la Geología, y no es para menos. Sus estalagmitas, estalactitas, excéntricas, y tantos espeleotemas más, cuyo nombre es difícil memorizar si no se es un experto en la materia, componen un paisaje subterráneo espectacular, entre fantástico y onírico, como sacado de la imaginación de un niño.

La Cueva de El Soplao fue descubierta a principios del siglo XX por unos mineros que explotaban unas minas de de zinc y plomo en la zona. El hallazgo se produjo por accidente, y cuando uno recorre sus galerías, es imposible no preguntarse cuál sería la reacción de aquellos trabajadores al encontrarse ante se semejante delirio de formas y texturas.

Si se opta por la visita básica, tendremos acceso a galerías como la de “los Fantasmas” o “la Ópera”, siendo esta última mi favorita, y de la mayoría de quienes visitan la Cueva. El por qué de estos nombres, lo dejo a vuestra imaginación; si os animáis a visitarla, veréis que no pueden ser más acertados.

Existe otra modalidad de turismo-aventura pensada para los más valientes, que consiste en un recorrido de dos horas y media por las galerías más profundas de la cavidad, para lo cual es necesario equiparse adecuadamente con casco, buzo, y botas de agua que os proporcionarán ahí mismo.

No obstante, no creáis que escogiendo esta última opción conoceréis El Soplao en su totalidad. Apenas recorreréis dos kilómetros y medio, ¡y a día de hoy se han descubierto más de veinte!

Sin duda, la visita a la Cueva de El Soplao nos abre las puertas a un fantástico mundo subterráneo que merece la pena descubrir. No perdáis la oportunidad de hacerlo.

Ruta por Cantabria: el teleférico de Fuente Dé


El teleférico de Fuente Dé: una atracción que no debéis pasar por alto en vuestra excursión a esta zona de Cantabria.

Se trata de un funicular, situado a unos 20 kilómetros de Potes, que salva los más de 750 metros de desnivel del circo glaciar de Fuente Dé, dejándonos en el mirador de El Cable. Desde sus 1823 metros de altitud, este balcón al vacío nos regala unas vistas incomparables del valle lebaniego (siempre que no haya mucha niebla).

El trayecto dura apenas cuatro minutos, que aunque escasos, merecen la pena. El simple hecho de atravesar las nubes hace de ello una experiencia irrepetible, y después podréis completar la ascensión con alguna de las numerosas rutas de senderismo que recorren el macizo central. Por ejemplo, aquellas que nos llevan a los Puertos de Áliva: una zona de bastos pastos en el corazón de los Picos de Europa, donde pasear es un auténtico placer.

El teleférico de Fuente Dé abre todos los días de la semana, de 9 a 20 horas en verano, y de 10 a 18 horas en invierno. Y es que, claro, en esa época del año las nevadas cubren las montañas de un espeso manto blanco, que aunque hermoso, hace que no sea muy recomendable seguir allí arriba al caer la noche.

El precio del teleférico es de 15,5 euros i/v para los adultos y 5,20 euros, los niños. Si sólo queréis subir o bajar, el viaje cuesta 9,20 euros para los adultos, y 3,30 en el caso de los niños.

Y con esta recomendación a subir en el teleférico de Fuente Dé, termino (por ahora) con la ruta por Cantabria. Todavía quedan muchos lugares de los que hablar, y volveremos a ello, pero hasta entonces ¿por qué no os animáis a descubrirlos vosotros?

Valencia

El Museo de Ciencias Naturales de Valencia


El Museo de Ciencias Naturales de Valencia es una joya escondida en otro valioso rincón de la Ciudad del Turia, los Jardines del Real, más conocidos como Viveros. Personalmente me parece una visita muy interesante, con curiosidades como los esqueletos de animales extinguidos de diversas especies. Además, suele acoger también exposiciones temporales de bastante calidad.

No es un museo demasiado conocido ni concurrido, y ni siquiera tiene página web propia, sin embargo me parece que es de visita muy recomendable. El horario es de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:30 a 20:30 horas y domingos y festivos de 10:00 a 15:00 horas. La entrada individual son 2 euros y podemos aprovechar los sábados, domingos y festivos, cuando el acceso es gratuito.

El recorrido por el museo puede realizarse siguiendo 4 áreas diferenciadas. Encontraremos desde una reproducción de una cueva prehistórica hasta una reconstrucción del estudio de Ramón y Cajal, premio Nobel de medicina.

Valencia en Fallas: la Ofrenda a la Virgen



Las Fallas ya han comenzado. La pólvora, la música y los monumentos inundan las calles. Este año la coincidencia del fin de semana grande de Fallas con las vacaciones de Semana Santa para muchos hace que la ciudad esté a reventar en fiestas. Valencia está al completo, con miles de visitantes llegados de muchos lugares del mundo.

En ocasiones es difícil hacerse un hueco en la Plaza de la Reina, por algunas calles del Barrio del Carmen o en la Plaza del Ayuntamiento debido a la cantidad de gente que se mueve buscando vivir las fallas de Valencia de una u otra manera. Cultura, fiesta, marcha… todos pueden encontrar un motivo para acercarse a la capital del Turia estas fechas.

Yo este año huyo de las multitudes, así que me las pierdo. Sin embargo, he vivido en varias ocasiones las fallas como os vengo contando estos días, la última de ellas el año pasado. La foto que encabeza estas líneas representa uno de los momentos más bonitos de la fiesta, el de la Ofrenda a la Virgen.

Aunque quizá no constituya la mejor de las perspectivas, era la única que permitía la masa humana alrededor de la Ofrenda. Se puede apreciar la parte posterior de la enorme imagen de la Virgen de los Desamparados y la cantidad de cestas de flores que las comisiones falleras entregan como ofrenda en este acto de devoción a la patrona de Valencia que se viene realizando desde 1945.

Valencia en Fallas: la música


Si algún aspecto está íntima e intrínsecamente vinculado a las Fallas valencianas, ése es la música, elemento tan importante para la fiesta como la misma pólvora.

Si en cualquier momento del día y de la noche podemos escuchar el estallido de petardos y cohetes, lo mismo sucede con las notas musicales, que van animando cada momento fallero. Despertás, pasacalles, recogidas de premios, ofrendas, reuniones en los casales…

Más de 300 bandas de música son contratadas por las comisiones para acompañar cualquiera de esos actos. Pero para los músicos esto no solo significa un trabajo: más que de una obligación, se trata de vivir la fiesta desde dentro y de un modo diferente. A pesar del cansancio que pueden acarrear horas y horas de caminata, la implicación y la vivencia de las Fallas es total.

La música que acompaña a la fiesta va desde pasodobles tradicionales y populares como “Paquito el chocolatero”, “Amparito Roca”, “Valencia” y “El fallero”, hasta las canciones más modernas y actuales. Incluso Bisbal o Paulina Rubio son versionados al son de clarinetes, flautas, bombo y platos…

Valencia en Fallas: los monumentos y el fuego



En este recorrido por las Fallas de Valencia pasamos a hablar de esos espectaculares monumentos de cartón o poliuretano que se alzan sobre la estructura de madera y que dan nombre a la Fiesta. Las fallas, que ya empiezan a tomar la ciudad, hunden sus raíces en las ancestrales culturas mediterráneas, convirtiéndose en un ritual pagano de purificación tributado a la primavera.

Cada plaza de Valencia, cada encrucijada de calles, cuenta con su particular falla que arderá el 19 de marzo a medianoche. Más de 700 monumentos para deleite de valencianos y visitantes de la capital del Turia en estas fechas especiales.

En estos monumentos efímeros se representan, con muy buen humor y con bastante sarcasmo, cualquier aspecto de la vida, más o menos actual. Nadie se libra de la crítica, ni de la quema: el mundo de la política, del famoseo, actores, futbolistas… todos acaban siendo pasto de las llamas en un ritual de purificación que tiene unos orígenes ancestrales.

Bueno, esto no es del todo exacto, sí hay algún monumento que no arderá: los ninots indultados. Cada artista fallero selecciona la figura que considera más lograda del monumento que está construyendo y, unas semanas antes de la colocación o plantá de las fallas en las calles todos los ninots seleccionados se presentan en una exposición conjunta.

Valencia en fallas: la pólvora



Si algo caracteriza las fiestas por estos lares levantinos es la pólvora. Si estás en Valencia en Fallas no podrás librarte de escuchar petardos y cohetes a cualquier hora del día. Andar sobresaltándose a cada paso por la calle es habitual, pero es que si no, no serían las Fallas.

Esos sonidos característicos y ensordecedores se hacen notar especialmente por las mañanas, con las despertás, no aptas para dormilones… La despertà es un acto especial para muchos falleros que comienzan así el día de fiesta, aunque a muchos vecinos y visitantes no les haga gracia… Las Fallas se han de disfrutar día y noche, así que a las 8 de la mañana… ¡petardos, cohetes y banda de música paseando por cada barrio de la ciudad!

Os aseguro que a veces no resulta nada grato después de una noche de fiesta, ¡pero es que no sería la misma fiesta sin despertás! Muchas veces tras el esfuerzo que supone para los mismos falleros y músicos pasear la despertá, se ofrece una chocolatada o un almuerzo para recargar las pilas… Muchos aprovechan después para seguir durmiendo hasta la hora de la mascletá.

Las mascletás son otra cita importante en estas fechas. Desde el primer día de marzo y hasta el día 19, San José, miles de personas llenan la plaza del Ayuntamiento y las calles de alrededor con el propósito de disfrutar de estas explosiones (nunca mejor dicho) de sonido y olor a pólvora.

Un recorrido por la Ciudad de las Artes y las Ciencias (Valencia)

Es impresionante pasear entre estos gigantes de la arquitectura moderna. No hace falta venir a este lugar para entrar a alguno de sus edificios o disfrutar de sus museos, exposiciones, conciertos, películas… Simplemente contemplar desde fuera estas construcciones nos mantendrá embelesados un buen rato. El domingo estuve paseando por la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Mucha gente frecuenta este rincón del antiguo cauce del Turia en Valencia para correr, pasear o tomar el sol rodeados de un paisaje futurista que impresiona a todo aquel que lo contempla por primera vez. La Ciudad de las Artes se ha convertido en emblema de la ciudad que contrasta con otros símbolos más tradicionales.

El complejo, diseñado por los arquitectos Santiago Calatrava y Félix Candela, fue inaugurado el 16 de abril de 1998 con la apertura de L’Hemisfèric. Poco después pude disfrutar de una proyección en su interior, una impresionante película en formato IMAX.